domingo, 8 de diciembre de 2013

Siempre María!!!

En Ella depositamos cada día nuestras alegrías y aflicciones
si no vemos el camino, ilumina
si estamos solos, extiende su mano
bajo su manto todos los hijos iguales
Quién puede sentirse desamparado 
cuando ella nos dice:
¿acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre?

Para la Madre no hay pedidos pequeños o grandes
nada es imposible
nada insignificante
Ella abre sus brazos
¡y todos a salvo!





El blog de Vivi: Mis Proyectos

                                                              ¡Gracias Vivi por este nuevo Intercambio Creativo!





miércoles, 20 de noviembre de 2013

Derechos de los niños y las niñas

Para recordar el Día Universal de la Infancia, hicimos un nuevo Intercambio Creativo.

El derecho a la identidad se trata en este cuento ilustrado por Pilar y editado por Sandra Luz.

¡Un enorme placer crear junto a ustedes!




Blog de Pilar: Cuaderno de Colores
Blog de Sandra: Mi Sala Amarilla
Y más ideas en el blog de Ana:  AulaTic


¿Y tu nombre cómo nació? 

Contá tu historia. Hablar de quiénes somos y escribirlo también es un derecho.


sábado, 16 de noviembre de 2013

Los oficios de Pamparato (teatro)

Para todos los que me piden textos para representar en las escuelas o con grupos numerosos. Acá un texto que se puede usar en la fiesta de fin de curso, para el día del trabajador, en el día de la tolerancia (que es hoy), para darle valor al pan y que como en esta historia, nadie se quede sin comerlo... Cuando quieran y donde quieran , es un placer que se levante el telón.
Agradezco a todos los que usan los textos y mencionan autoría y blog.
Los dejo con Pamparato.


Los Oficios de Pamparato

Un taller mecánico con herramientas tiradas por todos lados. Pedazos de motos y carrocería de autos. Ruedas y volantes colgados del techo. Pamparato, lleno de grasa, con una rueda rodeando su cintura y un volante de sombrero, con pinzas sosteniendo los pantalones y espejos colgados en las orejas.

Relator – El primer oficio de Pamparato fue el de mecánico. Su tío le dejó las herramientas y, aunque nunca le habían interesado los autos, aceptó el taller y la clientela. Pronto tuvo algunos inconvenientes…

Cliente 1– (Entra enfadado) Pamparato, ¿se puede saber qué hizo con mi auto? ¡Se lo traje por un cambio de aceite y desde entonces cada vez que toco la bocina se abre la ventanilla y cuando quiero bajar el vidrio suena la bocina! ¿Qué tiene?

Pamparato – (Inmutable) Ah… son cosas de la mecánica.

Cliente 2 ­– (Entra muy irritado) ¿Dónde estás Pamparato?

Pamparato – Entre ruedas y motores…los únicos amores (termina la frase suspirando)

Cliente 2 – Si así trata a sus amores...¡Me dijo que iba a tener el auto en dos días y han pasado seis meses!

Pamparato – (Sin perder la calma) Ah…son cosas del almanaque.

Cliente 2 – ¡Me han salido cayos y juanetes de tanto caminar!

Pamparato – Mejores zapatos va a tener que comprar.

(Entra Cintia. Es muy coqueta. Tiene una sandalia en una mano y el taco en la otra; camina dando saltos y esquiva los obstáculos que hay en el taller, teme ensuciarse)

Cintia – (Grita) ¡Pamparato si te agarro te mato!

Cintia corre por todo el taller a Pamparato. Los vecinos tratan de atajarlos.

Pamparato – (Corre) Por favor señorita Cintia, comprendo su malestar…

Cintia – ¡Quién me arregla los zapatos que he roto de tanto caminar!

Pamparato – (Agitado) ¡Yo señorita Cintia, se lo prometo, un segundo se lo voy a solucionar!

Relator/a – Cuando Cintia se cansó de correr y quedó tendida, Pamparato aprovechó para pegarle el taco. Esa situación lo decidió a vender el taller y poner una zapatería, los clientes los tenía asegurados. Al principio el negocio no funcionaba porque nadie quería llevar sus zapatos por la mala fama de Pamparato como mecánico. Pero Cintia le hizo buena propaganda y además todos se vieron en la necesidad de acondicionar los zapatos porque tendrían que caminar por mucho tiempo hasta que apareciera otro mecánico por el pueblo.
Pamparato resultó ser un buen zapatero. Así aumentó la clientela, pero también los problemas…

(Se han cambiado los objetos de la escena para armar una zapatería. Pamparato rodeado de una pila gigante con muchos pares de zapatos, botas, zapatillas. Todo mezclado.)


Cliente 3 –  Vengo por el arreglo.

Pamparato – Sí, acá tiene don Pisano.

Cliente 3 – ¡Yo no uso zapatos dorados, le traje unos botines marrones!

Clienta 4 –  (Entra haciendo equilibrio) ¡Mire el taco cuello de jirafa que le puso a mis chatitas!

Clienta 5 – (Se tira a los pies de la Clienta 4 e intenta sacarle las sandalias) ¡Esos son mis tacos! ¡Ha dejado mis zapatos de fiesta como si fueran alpargatas!

Cliente 6 – ¡Las alpargatas son mías, no me dé estos mocasines de casamiento para trabajar entre las vacas!

(Los clientes se pelean entre sí, se tiran con los zapatos por la cabeza, buscan en la pila el zapato que les falta. Pamparato se ataja de los zapatos que vuelan y se esconde)

Relator/a – Era tanta la confusión que la gente iba de casa en casa buscando su calzado y preguntando si de alguno era el que Pamparato le había dado. Así se realizaban los intercambios. Cintia -que se sentía responsable por haberle hecho buena fama al zapatero- organizó a la gente e hizo una feria en la plaza donde se expusieron todos los pares y cada uno reconoció el propio,  aunque algunos zapatos quedaron perdidos para siempre o en los pies de alguien al que no le pertenecían porque a zapatería revuelta ganancia de descalzos.

(Muchas personas caminan por el escenario, sacan pares de zapatos de las bolsas, se sacan lo zapatos que llevan puestos e intercambian con otros. Algunos llevan una bota en un pie y una alpargata en la otra o un zapato dorado y una zapatilla y gritan buscando lo que les falta. Mucho alboroto. El que encuentra el par se pone feliz y hace el cambio. Cintia ayuda a que todos recuperen el par perdido, corre de un lado a otro y calma a las personas)

Relator/a – Cuando la feria terminó, después de más de 80 horas corridas y a las corridas sin zapatos, Cintia quedó tan agotada que fue a lo de Pamparato a reclamarle por la situación vivida. Llegó con el vestido arrugado, ojeras y el cabello revuelto después de muchos días sin bañarse ni comer.

Cintia –¡Mire Pamparato cómo he quedado para solucionar los líos que ha ocasionado!

Pamparato – Es verdad Cintia, qué le ha pasado a su peinado, usted siempre tan prolija y parece una bru…

Cintia – ¡Se atreve a preguntarme qué me ha pasado! (se agarra de los pelos y grita) ¡Zapatos, taco, color, hebilla, calzado, color, pomada…! ( Pamparato está callado en un rincón. Cintia se calma y se tira en un sillón)

Relator/a – Hagamos silencio…Cintia se calmó  y qué tierno es Pamparato,  muy suavemente la peina hasta que ella se queda dormida. Al despertar ve que Pamparato vela su sueño, eso le provoca tanto cariño que… ¡algo va a cambiar!

Cintia – (Dulcemente) Ah querido Pamparato ¿querés que prepare pan para untar  con mantequilla y ricos dulces?

Pamparato – Encantada querida Cintia, ¿te puedo ayudar?

Relator/a – Cintia y Pamparato amasaron con sus propias manos. Pasaron el día compartiendo el pan, risas e historias  y se olvidaron del pueblo, los autos y los zapatos. Después de un día tan bello Pamparato estaba dispuesto a realizar cualquier tarea y muchas ideas llegaban a su cabeza…¿o a su corazón?

Pamparato – ¡Ya sé qué negocio voy a poner!

Cintia – ¿Cuál?

Pamparato – ¡Una peluquería para damas y caballeros!

Relator/a – Después de aquel sentimiento de ternura que Pamparato le despertó, Cintia estaba preparada para transformar la zapatería en peluquería y escuchar los reclamos por cosas tan insignificantes como las que empezaron a suceder…

(Entra un grupo de personas arrastrando sillas. Algunos con secadores y ruleros, otros con las manos y la cara llena de pintura, un grupo con el cabello o la barba llena de espuma. Se sientan en hilera, mirando al público. Pamparato los atiende y Cinthia corre de un lado a otro tratando de solucionar problemas)

Clienta 7– ¡Sáqueme esta espuma para la barba, usted me está tratando de barbuda!

Cliente 8 – ¡Nooo me va a teñir el pelooo, quiero decir la pelada! ¡Necesito que me saque la barba!

Cliente 9 – (Un señor corpulento) ¡Venga a sacarme la coronita de novia ya!

Cliente 10 – (Llorando) Mis rizos…¿dónde están mis rizos? En unas horas me caso (se tira de los cabellos) ¡Quiero mis rizos!

(Todos los clientes se paran de sus asientos y le tiran a Pamparato con las pinturas por la cabeza Cintia lo protege. Los clientes se retiran. Pamparato y Cintia quedan solos en el escenario)

Cintia – Qué hermoso estás (le acaricia el rostro), no te pongas triste, comé este pan que hice especialmente para vos.

Pamparato – Pan…pan… sí pan…cómo no nos dimos cuenta antes…pan …pan (corre alegre llevando en brazos a Cintia)

Relator/a ­­– Desde entonces amasan la masa, la tarde, la vida. Ella cocina un rico pan caserito, de diferentes tamaños,  aromatizados, cuadrados o redondeados. Pamparato sale con un canasto gigante al que le ha puesto rueditas y luces de colores.

(Cintia amasa y saluda a Pamparato que recorre la escena con su carro)

Pamparato – (Canta) ¡Pan barato
                                   pan rico
                                   pan para rato
                                   no se endurece
                                   pan Pamparato!

Relator/a – Cuando escuchan el cantito todos los vecinos salen con bolsas, cajas y canastos a buscar los panes deliciosos y hasta los pájaros lo esperan para recibir las migas de manos de Pamparato que, feliz de haber encontrado amor y profesión, reparte alimento y nadie, desde entonces, se queda sin comer por donde pasa Pamparato.

(En el escenario se representa lo que dice el relator. En el medio quedan Pamparato y Cintia abrazados, junto al carrito y rodeados de vecinos y pájaros. Todos comen pan y cantan juntos)

Todos – ¡Pan barato
               pan rico
               pan para rato
               no se endurece
               pan Pamparato!

Ana Gracia 

El cartel pertenece a la querida amiga Pilar Argés García. Las ilustraciones son de Pilar y comparte su creación para que sea utilizado en las escuelas donde representen el texto. Gracias Pilar, siempre creativa y generosa!!!

Recuerden mencionar autoría y blogs aquellos que toman material. Acá les dejo los blogs de Pilar, es un gusto visitarlos por todo lo que hace como escritora-ilustradora-docente!!!
CUADERNO DE COLORES

TEJIENDO CUENTOS Y POESÍAS INFANTILES (junto con la querida Begoña)



martes, 8 de octubre de 2013

Los miedos se pierden entre colores y palabras

¿Qué miedos se guardan en la caja de los recuerdos de la infancia? ¿Quién hace crujir las maderas en la noche, qué esconden los rostros desconocidos, qué me espera al asomarme al mundo de lo nuevo...?
Un día espiamos en la cajita y algunos temores se escapan, 
¿dónde   colocamos ese miedo que regresa? 
Hemos decidido no esconderlo, dejarlo vivir en los cuentos, darle forma  y que, finalmente,  se esfume entre colores y palabras.

La ilustración forma parte de una serie de cuentos sobre los miedos de los niños (que también son nuestros miedos, en otros contextos). 

Autores: Guillermo y Ana Gracia


Ilustración de Guillermo Haidr

Para ver otros trabajos de Guillermo visitar http://www.guillermohaidr.blogspot.com.ar/

 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Un 22 de agosto nació cuentosdetihada

En estos 4 años muchas historias


algunas ilustradas  


otras volaron a las escuelas


anduvieron cerca y muy lejos


cruzaron la cordillera y el océano


me trajeron amigos y nuevas historias...




¡Gracias Sandra por el vídeo, un nuevo intercambio que hacemos juntas!

¡Gracias a todos los que se sumaron a los Intercambios Creativos!

¡Gracias a los que leen, comparten un cuento con otros, dejan mensajes...!







jueves, 27 de junio de 2013

De sueños, presagios y poesías

El poeta sueña
¿quién es esa mujer calva, qué presagios trae?
la ciudad se inunda
y el poeta escribe

Aquí les dejo la poesía onírica de Marcelo Ocampo y los invito a seguir leyendo sus textos en el blog 





El desierto - Alejandra Dorado (témpera sobre papel)


Una Virgen Calva

I
  
Una  virgen calva
enhebra arena encendida
en el rosario  del desierto.
Olivo seco de ramos,
Pascuas húmedas de llanto.
Luces imprecisas
mascotas perdidas.
    
     II

Una  virgen calva
cabalga la procesión de los equinoccios
descansa en los ocres muelles
del otoño.
La lluvia negra sumerge
las casas, los hombres, los nombres,
las hojas, el verbo, las horas,
los colchones con memoria de amor, 
de piel, de caricias, de sueños,
hoy muertos.
La sombra de la luna
es la piel de la serpiente
ella acecha la conciencia
de los políticos que duermen.

III
Una  virgen calva
cabalga el dragón de las doncellas
como en los cuentos de hadas.
Revela antiguos arcanos
Aauncia el Apocalipsis
acuático.
Ella prepara su encaje de primavera
y sus guantes de seda verde
 consagrada a las  flores y a los colores.
Una  virgen calva juega a la ronda
en  el fuego sagrado en las Anfidromias
lava la frente de  los  niños 
con agua lustral de bautismo.      
Custodia a los desamparados,
arde en la Pasión  de los enviados 
enciende la esperanza
en el corazón de los inundados
vela por las manos de los demiurgos 
Artesanos.

Marcelo Ocampo

Gracias amigo poeta!!!


martes, 18 de junio de 2013

Volver a nacer


EL 13 recordamos el día del escritor/a en Argentina y hoy es mi cumpleaños, por esos motivos recibí este regalo que llegó desde España, ilustrado especialmente  por mi querida amiga Pilar Argés García. 

¡¡¡Gracias Pilar por la sorpresa, por alegrarme el día!!! 

Y gracias a todos los que pasan a leer, dejan comentarios, participan en los Intercambios Creativos, llevan  las historias a los niños, representan los textos teatrales...

  A todos los que vinieron a celebrar, les cuento esta historia sobre volver a nacer que alguna vez escribí y la comparto acá:

SEGUNDO ALUMBRAMIENTO 

Y otro regalo, una sorpresa llegada desde España, de la querida amiga Teresa Coll Sanmartín.

¡Gracias Tere por calentar este invierno con tu sol!

 

 


lunes, 17 de junio de 2013

entrecrucé



Gracias Vivi y  Sandra!!!


domingo, 16 de junio de 2013

El padre

Hoy en Argentina recordamos el día del padre

 

Del padre se han dicho palabras sublimes, desgarradoras, tristes, rabiosas, melancólicas, tiernas, admiradas, crueles...
La palabra padre nunca es indiferente.
A veces es un misterio que se quiere develar... Hasta que se entiende que es para amar o dejar ir, nunca para develar.
El padre un misterio para el hijo y el hijo un misterio para el padre.
Si algo los une es el amor, que no cuestiona, sólo toma de la mano y acepta que el niño temblequee al caminar en sus comienzos; que el padre temblequee a medida que se endurecen las piernas del hijo. Acompasar el paso es lo que hace uno por el otro cuando quieren caminar juntos.

viernes, 7 de junio de 2013

Un mundo más abrigadito

Hay un cuento "La Bufanda Humanitaria"

 

que nació hace mucho... cuando conocí a las tejedoras

 

y ellas me lo enviaron desde alguna estrella 

 

una noche de desamparados

 

de patitas con medias agujereadas

 

ellas lo eviaron con una propuesta:

 

Que este cuento sea leído o contado en bibliotecas, escuelas, una presentación de cuentos, un programa de radio, un festival, un cumpleaños, antes de subir a la calesita...

...pero atención,  los que lo escuchan tienen que:

 

 * Tejer bufandas, medias, gorros, mantas para bebés... como las hermanas Pascualini,  ¡y repartirlos como el señor Ledesma!


* Cambiar el valor de la entrada a un espectáculo donde se cuente la historia, por ropa de abrigo


* Hacer ilustraciones, vídeos, artesanías... para obsequiar-sortear entre los que participen en la lectura/representación y su respectiva campaña de ropa

 

*Representación teatral (adaptación del cuento), donde la entrada al espectáculo sea un abrigo. 

 

Acá algunas historias que ya se están realizando

El cuento La Bufanda Humanitaria lo podés leer acá

 Y pronto, la adpatación del cuento para que lo puedan representar!!!

 

¿Te gustó la idea? Si te sumás, un placer será saber lo que hiciste y compartirlo

 

 

 

 

 

 


 

 

lunes, 27 de mayo de 2013

La Bufanda Humanitaria

Este cuento quiere recorrer cada rincón, abrigar el cuerpo y el alma...

 

Y acá está abrigándonos Patrice Blanco, con esta bella ilustración que hizo del cuento

 

¡Gracias Patrice!

 

                         ¡Gracias Patrice por tu generosidad, por este hermoso Intercambio Creativo!



Los invito especialmente a seguir viendo la obra de Patrice A. Blanco

 

El cuento lo pueden leer acá: La Bufanda Humanitaria

Agradezco también a todos los que se están sumando al deseo de contar esta historia y tejer/regalar ropa de abrigo e historias que animen a la vida...

¡Gracias a la cuentacuentos Anamaría Pellegrini que lo contó en un espectáculo a beneficio de los Jardines inundados de La PLata!

¡Gracias a la docente Vanina De Giovanni y su compañera que lo llevaron a su grupo de alumnos de 2do año/grado!

¡Gracias a la docente Elisa De Felice que -mientras lee el cuento- está organizando una campaña para juntar ropa en una escuela!

¡Gracias a Pilar Argés García y Ana Martínez Rey, amigas docentes/ilustradoras, que desde España se están organizando para el próximo invierno allí y nos darán una sorpresa como ellas saben hacerlo! 

¡Gracias a la querida Sandra de Mi Sala Amarilla que siempre está dispuesta a multiplicar para que la historia llegue a muchos rincones!

¡Gracias a tod@s los que se suman a esta idea, a tod@s los que quieren un mundo más abrigadito!

 Por favor, cuenten la experiencia!!! GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...!!!




viernes, 24 de mayo de 2013

Jamás escombro




 Intercambio Creativo con Vivi de Mis Proyectos y Sandra de Mi Sala Amarilla

lunes, 29 de abril de 2013

Día del animal

¡¡¡Nuestros queridos animales se merecen tener su día!!!

 

Para homenajear a esos seres que tanto nos acompañan, comparto un fragmento de una de mis novelas inéditas


Desde que empecé a contar mi vida en este diario esta Cheri, mi perro, calentándome los pies que los agarra de almohada y por nada del mundo se va a mover hasta que yo no me pare. Cada tanto levanta la cabeza y me mira, me parece que quiere que cuente sobre él, así que le voy a dar el gusto:
Resulta que mi hermana da clases particulares de inglés porque está juntando dinero para el viaje de egresados. Una alumna le trajo de regalo a mi perrito (bueno, Catalina dice que es de ella) y a Cata se le ocurrió ponerle “Sheriff” porque sabe inglés; pero en casa mamá, papá y yo le decimos Cheri, nos sale así y ahora todos -menos Cata- lo llaman como nosotros y Roberto -uno de los pensionistas- le grita:
– ¡Hola Chori, vení Chori!
Mi perro -que es muy vivo- entiende que le habla a él y corre a la camioneta a buscar carne que le trae del campo, unos huesos grandes que pasa horas mordiendo.
Iba a contar sobre mí y al final empiezo el diario hablando de Cheri, porque mi perro y yo somos casi lo mismo, andamos para todos lados juntos y nos copiamos. Será por eso que cuando canto mi hermana dice:
– ¡Dejá de ladrar nena!
Y cuando mi perro ladra todos opinan:
¡Este perro parece que habla!




lunes, 22 de abril de 2013

En el día de la Madre Tierra

Intercambio Creativo con Vivi y Sandra


El texto de la fotopoética es un fragmento de "Cuento para Hoja"  
que los invito a leer 




¡Sandra y Vivi un placer crear con ustedes!


martes, 16 de abril de 2013

A la niña sin edad



Por la niña que tenés
la que no tiene edad
para ella esta Fotopoética


Gracias niñas amigas, por atreverse a crear, jugar, divertirse...


 El texto de la fotopoética es un fragmento del cuento:
"Abandono abandonarla"



Un grupo de niños jugaba en las hamacas. El frío del atardecer otoñal llamó a resguardarse. La plaza quedó solitaria y yo todavía sentada ahí. Me dispuse a marcharme y la vi. Debo admitir -antes que me culpen por eso- que le sonreí. Me devolvió la sonrisa y vino decidida hacia mí. Era descortés irme sin preguntarle su nombre, estaba a pocos metros cuando le dije:

– ¿Cómo te llamás?

No respondió.

Levanté la vista. No había ningún mayor en la plaza. Solas la niña y yo.

¿Qué padres tendrá esta criatura -pensé- que la dejan a tan corta edad? No es mi tema, sabrá andar sola, me justifiqué.

Di media vuelta para irme. Escuché a la niña que corría. Sus pasos estaban cerca. Sí, venía hacia mí.

– ¿Estás sola?



– ¿Dónde  vivís?



Si no quería contestar tal vez era lo mejor. No saber nada, no entender nada. Está lleno de chicos en la calle. Si averiguamos mucho hasta nos pueden acusar quién sabe de qué atrocidades. Mejor irme. El semáforo en verde no me permitió cruzar. Los autos pasaban a toda velocidad en la  calle 32, camino a la autopista a Buenos Aires.

Sentí su mano que firme apretó la mía. Los autos se detuvieron. Cruzamos. En la vereda solté su mano. La miré. Traté que sonara amable lo que iba a decir:

– Me tengo que ir…

Caminé unos metros, la vereda del supermercado Chino y la del taller mecánico. No quería darme vuelta a comprobar si regresaba a la plaza o entraba al supermercado o…No fue necesario mirar, sentí sus pasos. Eran tan firmes como los de una mujer que taconea queriendo ser escuchada. Era ella, estaba segura.

Llegué a la esquina, doblé por 13, corrí cinco metros, como cuando huímos de un perro para despistarlo. Escondida detrás del árbol tiritaba. ¿Por qué?, no estaba abandonando a nadie. Que se entienda: fui sola a la plazoleta y sola quería regresar. Sola.

Se fue, sí se fue –pensé. Hacía más de 15 minutos que yo estaba ahí, escondida. Era momento de seguir. Me moví sigilosamente, las ramas del árbol también se movieron animosas. Una rama cayó sobre mi hombro. La niña estaba subida al árbol. Sonreía.

¡Sos una malvada, insolente, maleducada…!

Sentimientos que no me atreví a pronunciar.

Es sólo una niña. Es sólo una niña. Es sólo una niña.

Repetí para convencerme de no reprenderla.

Un golpe certero me hizo trastabillar, mi cabeza quedó dentro de un canasto de basura, me enderecé rápidamente, estaba bien…bien pesada la espalda. No quería entender lo  evidente: esos dos pies que colgaban desde mis hombros no eran míos (siempre tuve el delirio de ser contorsionista pero jamás hice ni un ejercicio de estiramiento).

Convencete -me dije- los pies son de ella, la nena.

No me gustó nada esa actitud impertinente, ¿o exagero? ¿qué hubieran opinado ustedes de una mocosa que se tiró desde el árbol y me hizo comer basura?, todo porque a ella se le ocurrió que la llevara a caballito.

Bueno, tal vez nadie en toda su vida la llevó a upa. No sé por qué me eligió a mí, pero hasta la esquina no me cuesta nada, reflexioné.

– Sólo hasta la esquina, ¿entendés?

No quiso entender. Me fui con la chica a casa.

Tuve que ponerme a rayar manzana con banana pisada y miel. Y cuentos por la noche y cuentos por la mañana, cuentos a toda hora, ya no sabía qué inventar, hasta saqué a relucir mi historia familiar y eso me trae dolor de vientre.

Arroparla para que se calme.

Llevarla a la cama cuando se quedaba dormidita…quiero decir dormida como una marmota. Y cantarle canciones de cuna cuando no se podía quedar dormida como una marmota.

Y los chupetines.  Eso fue lo peor. En el barrio no la pude ocultar más. El quiosquero a los menores les vende cerveza, pero a mí no me dejó pasar lo de los chupetines y eso que son redonditos,  no ando con el chupetín paleta sacando la lengua.

– No, no tengo hijos.

– No, no regalo golosinas.

– Son para mí (cara de asombro del tipo, como que es una locura, soy de pronto una revolucionaria por comer chupetines a mi edad). Es decir, son para la nena que vive conmigo, aclaro.

Antes que apareciera en mi vida, los días de lluvia me quedaba tomando un café caliente y comiendo salado y luego dulce y después salado. Pero con ella tuve que salir. Ella quería chapotear y mojarse el pelo, poner barquitos en los charcos en plena lluvia.

Los familiares y amigos le tomaron cariño, más que el que me tenían a mí.

– No la entendés.

– Hay que tener paciencia.

– ¡Es apenas una nena!

Hasta que se negó a ir a la escuela.

Que es una nena grande. Que entiende. Que no hay que fomentar caprichitos. Que la paciencia tiene un límite.

Eso dicen porque un día la dejé a cuidado de ellos, hasta se ofrecieron, amables, protectores. El tercer día las caras de culo eran notables, aunque no lo dijeran. Los entendí, nadie deseaba arrastrar con la infancia ajena o tener que buscar en alguna foto vieja la propia. Desligarse con excusas, eso hicieron.

–Ya es hora que la pongas en su lugar.

Cuál es su lugar me pregunté al verle los párpados pintados con chocolate y andar a caballo del perro, la escoba, el gato.

Cuál es mi lugar.

Cuál es el lugar de los que hablan de lugares.

Así anduvimos. Nos mirábamos, solitarias. Estaba claro que nadie quería una nena que llegara de visita y se pusiera a saltar en la cama y pidiera postre y hablara mientras los demás miraban el partido.

Y qué otra cosa me quedaba que contarle cuentos y hacer el recorrido de las ferias:  la plaza  de 19 y 44, Islas Malvinas, hasta la Vieja Estación hemos llegado.

Eso hice, una tarde y otra.

Hasta la desesperación lo hice.

Hasta pensar en empujarla del puente que cruza la 72, ese donde hay olor a pis.

Hasta esta tarde.

Fui a plaza Moreno con la esperanza de encontrarme a otro que anduviera con un chico colgado, un chico que no le pertenezca y sin embargo sea enteramente de él. Deseaba encontrar ese humano que sacara a pasear despavorido el lastre para que, al fin, la niña tuviera un amiguito con quien jugar y a mí me dejara en paz.

Hasta hoy que los vi.

Ahora, lo confieso, mi deseo íntimo es que la niña no me abandone y que nos pongamos a jugar los cuatro. A jugar sin asco, sin miedo y sin límite. A jugar a lo grande.



Ana Gracia/Tihada





jueves, 11 de abril de 2013

A cada uno le llega ese momento

                                             (Hacé clic sobre la imagen para ampliarla)

Gracias Sandra por estos Intecambios Creativos!!!
Su blog:  Mi Sala Amarilla

martes, 9 de abril de 2013

Les presento a las tejedoras que el mundo adora...



Si sos docente, cuentacuentos, ilustrador, locutor...
si sos padre/madre, abuel@, tío/a...
si tenés ganas, porque sí, porque te gustó...
podés cumplir el pedido de este cuento:
Busco manos solidarias que al leerme, en cualquier lugar y situación, tejan (regalen, compartan...) bufandas, sacos, mantas...¡lo que sea!, para que el mundo esté más abrigadito....


La Bufanda Humanitaria

Las hermanas Pascualini, tejedoras como ellas ya no hay. Una derecha, la otra zurda, cada una con una aguja tejen el mismo saco y veinte gorros mientras esperan que hierva el agua para el té. Ellas son así: tejen a la par y si una empieza a hablar, la otra la idea la va a terminar.

– ¡Vení Torcuato…! -dice Eulalia.

–…a desovillar un rato -completa Flavia.

Y por la ventana aparece el ayudante, un gato especialista en ordenar la lana por color, meterla en los canastos, hacer trencitas con las uñas y la punta del bigote, ovillar con las patitas delanteras y desarmar un tejido con la patitas traseras.

– Se escapó un punto, necesito…

–…tu ayuda lindo gatito.

Y Torcuato ataja con la lengua a ese punto travieso que trae dolores de cabeza a muchas tejedoras que no tienen un gato experto en hallar puntos invisibles, saltarines, incorregibles y  colocarlos en el lugar del tejido del que se ha ido.

Las tejedoras Pascualini han ganado una merecida fama, por eso tienen mucha clientela. Les piden un tapado, una frazada o un sombrero alado y ellas tejen hasta cuando hacen los mandados.

Entre los clientes tienen uno especial, el señor Ledesma. Lo conocieron una mañana de invierno que llegó a lo de las tejedoras a encargar una bufanda amarilla y antes que él apoyara su bicicleta en el árbol  ya se la habían terminado.

– ¡Caramba, con qué rapidez hacen una bufanda! -dijo sorprendido el señor Ledesma. Desde ese día, todas las mañanas llegaba con su bicicleta, tocaba una campanita y llamaba:

– ¡Eulalia, Flavia, Torcuato, vengo por una bufanda!

A las hermanas Pascualini las intrigó la actitud de Ledesma y, mientras una manejaba con pericia la aguja derecha y la otra con destreza la aguja izquierda, Eulalia expresó una idea que Flavia concluyó:

– Para qué quiere tantas…

– bufandas

– si tiene un solo…

– cuello

– ¿Dónde las guarda o

–…las expone?

– ¡Tal vez es un…

– coleccionista de bufandas!

Hasta que un día, después de la bufanda 313, decidieron saber qué sucedía.

– Torcuato dejá de jugar con…

– el ratoncito Ñato.

– Preparate que esta noche…

– salimos a ver qué hace el señor Ledesma.

Torcuato por los techos y ellas en patineta persiguieron a Ledesma que salió en su bicicleta con la bufanda azul con rayas grises que le habían hecho esa mañana. Anduvieron muchas cuadras hasta llegar a un portón donde un hombre dormía en la vereda. Ledesma lanzó su bufanda que giró en el aire y se enroscó en el cuello del anciano.

– ¡Oh, el señor Ledesma es un amaestrador…

– de bufandas!

– ¡Expertas en detectar…

– desamparados!

– ¡El señor Ledesma es un especialista…

– en dar calor al mundo!

– ¡Un abrazador…

– de cuellos fríos!

Tan impactadas quedaron Flavia y Eulalia que esa noche tejieron la bufanda multicolor más  larga del mundo, cien cuadras dicen algunos, ¡otros opinan que mil! Torcuato y el ratón Ñato ayudaron con los bigotes, las colas y las patas.

Temprano, cuando Ledesma llegó a encargar una nueva bufanda, se encontró con Torcuato que de un salto se subió al manubrio y le entregó dobladita y con moño la Bufanda Humanitaria. Eulalia y Flavia lo saludaron desde la ventana, estaban felices porque sabían que desde ese día el mundo iba a estar más abrigadito.


Ana Gracia/Tihada

Y si no es mucho pedir, me encatará saber sobre la experiencia realizada 

Los invito al blog Cuaderno de Colores y las propuestas del Hada de los Cuentos para tratar la solidaridad con los niños 

sábado, 6 de abril de 2013

2 de abril - Día Internacional del Libro Infantil


Invasión de Letras

Herminia Solimando era bibliotecaria en la escuela número 13. Ella amaba los libros. Los amaba tanto que cada media hora los ordenaba. Cuando los acomodaba por autor,decía:
–¡Uh, esto no queda bien, uno alto pegadito a uno bajo, uno flaquito apretujado entre dos colecciones de tapas duras! ¡Así no me gusta!
Entonces los reacomodaba por altura, pero se presentaba otro problema:
–¿Qué hace mi querido amigo “Historia del S.XX” viviendo junto al práctico señor “Aprenda a Arreglar Electrodomésticos”, que a su vez es vecino de este muchacho que tanto le gusta el agua: “La Vida Marina”? -se preguntaba preocupada Herminia.
Entonces otra vez los ordenaba por color o por fecha de edición, por tipo de tapa o por cantidad de páginas. Mientras los ubicaba por vigésima vez les pasaba el plumero y prestaba atención que ninguno quedara apretado, tampoco inclinado o acostado.
Cuando los niños iban a la biblioteca tenían que leer muchos carteles:
“No acercarse más de tres baldosas a los libros.”
“Si desea un libro debe pedirlo con veintinueve días de anticipación y tener toda la documentación en regla.”
“Para saber qué necesita para ser usuario tiene que consultar carpeta de formularios, folio 533 al 1551.”
Los alumnos observaban los libros con deseos de hojearlos, pero Herminia miraba las manos de los niños y se quedaban inmóviles como los libros en los estantes.
Aunque en realidad los chicos comentaban que los libros se movían, pero nadie les creía. El comentario se confirmó cuando fueron el lunes a la biblioteca y, mientras la señorita Solimando inspeccionaba las manos de los niños, un alado ejemplar llamado “Coloridos Cantos de Pájaros”, se inclinó quedando medio cuerpo fuera de la estantería y empujó al señor Diccionario que con gusto caminó un pasito hacia adelante y tocó un libro de “Artes Marciales para Marsupiales”, que dio un giro en el aire y cayó en la cabeza de la señorita Herminia. La bibliotecaria sufrió un leve mareo y, al recuperarse, miró horrorizada la estantería donde todos los libros estaban fuera de lugar, incluso algunos descansaban en el piso.
–¡Esto es un caos! -gritaba Herminia mientras se tiraba de los pelos.
Los chicos no pudieron explicar que no tenían nada que ver con la situación de “caos” y fueron suspendidos de la biblioteca por un mes, por ese motivo no hay testigos de los hechos que se desarrollaron a partir de ese día:
Herminia Solimando se retiró de su trabajo a las 17 horas, cerró la biblioteca con llave, pasador y trancas. Antes se aseguró que cada libro estuviera en su lugar ordenado según el alfabeto, pero empezando por la z.
Cuando los libros se quedaron solos tomó la palabra el señor Diccionario que tenía mucha autoridad entre sus compañeros. Con voz ronca sacó de sus páginas un vocablo:
–Hastío.
Su primo, el Diccionario de Sinónimos, no tardó en responderle:
–Aburrimiento, cansancio, disgusto, fastidio, molestia.
– ¡Todo eso es lo que siento! -interrumpió un bello libro de poemas- mi destino está en los labios de los enamorados, los soñadores, los bohemios…
– ¡Y el mío en los laboratorios -dijo un ejemplar con cara de célula y orejas de tubos de ensayo
– ¡Yo quiero que mis letras las reproduzcan en teatros callejeros -acotó el libro “Obras de ayer y de siempre para todos los gustos y para toda la gente”- con su doble cara dramática y cómica.
– Mis páginas quieren esconderse dentro de las guitarras -agregó la “Antología de Canciones Populares”.
Los libros deseaban salir a conocer amigos, así fue que más de mil escaparon por la ventana. El viento los ayudó soplando en un primer momento del Sur y al segundo del Este, después fue viento Norte y no se olvidó de soplar desde el Oeste. Se repartieron los poemas, las historias y las idea por todos lados y direcciones. Los libros fueron techitos y sombreros,escaleras, puentes, alimentos, sueños, despertadores…
La ciudad y el campo se desperezaban cuando los libros se acomodaron en el mismo sitio que la señorita Herminia los había dejado. Cuando las Sherlock Holmes de las bibliotecarias llegó, enseguida notó que algo había sucedido:
– ¿Y esta oreja doblada? ¡Ooohhh! (se espantó Herminia ante un lomo encorvado), ¡Aaahhh! (gritó ante un lomo achatado).
Herminia se detuvo frente a “Historia Única: un pez sabe música”. El cuerpo del libro parecía un bandoneón. Herminia lo tocó y escaparon sonidos que invitaban a bailar, pero a ella la hicieron llorar. Tanto lloró que las lágrimas se deslizaron por los pasillos de la escuela, entraron a las aulas y los chicos tuvieron que terminar la clase del día sentados en los bancos, parados en los picaportes y colgados de las lámparas.
Un batallón de porteros, bomberos y vecinos con sus secadores (de piso y de pelo), trapos y trapitos, no podían detener tantas lágrimas. Las tablas de multiplicar, las acuarelas, las pulseras de la señora directora, las uñas postizas de la señorita de cuarto grado… ¡todo flotaba en la escuela!
Los libros estaban sequitos porque -antes de mostrar su sufrimiento- Herminia se encargó de protegerlos. Para que los libros no se desacomodaran en su ausencia, la bibliotecaria llamó a una ferretería e hizo un encargue de varios camiones cargados de cadenas y candados, uno para cada libro. Así quedaron los libros encadenados.

Herminia dormía en su casa y el plumero descansaba en un rincón de la biblioteca, cuando doña Democracia dijo:
– No nos pueden impedir que expresemos lo que cada uno tiene en su interior.
– Estoy de acuerdo, de qué me sirve saber tanto de derechos y garantías si no se lo puedo contar a nadie -dijo la Constitución.
Y así se armó una Asamblea de Libros con la consigna:“El derecho a ser leído y no caer en el olvido”. Se acordó por voto unánime que, aunque estuvieran atados, iban a liberar lo más valioso que tenían y que estaba intacto en el interior de cada uno. Así fue como las letras se desprendieron de las hojas. Las salas de espera de los hospitales, las almohadas, la mesa familiar, los bancos de las plazas y los trenes fueron invadidos por letras. Una invasión de letras que se tomaron de las manos e hicieron rondas de palabras, corazones de poesías, danzas de cuentos, olas de conocimientos, paisajes de historias. Había banderas, carteles luminosos y voces en las plazas que con letras adornadas repetían:
Liberada una historia
no hay candado que pueda sujetarla,
si la abrazás y la guardás en tu cabeza
no hay nadie que pueda apresarla.
Mientras las palabras se reproducían, Herminia llegó a la biblioteca y sintió alivio de encontrar todo en su lugar. Comenzó su rutina de limpiar los libros y volverlos a acomodar una y otra vez: por año de edición, por el grosor del papel o lugar de nacimiento del autor. Nunca se enteró que no cuidaba libros, sino hojas y tapas de cartón.

 Ana Gracia/Tihada

Libro álbum ilustrado por Paola Aragón Rocco
Algunas ilustraciones ver en el enlace http://cuentosdetihada.blogspot.com.ar/2012/10/libro-album.html






lunes, 25 de marzo de 2013

Gatito equilibrista equilibrado




 Gatito mimoseaba todo el día, entre la lengua de mamá que lo bañaba y las patas de papá que lo hacían gambetear con ovillos de lana.
Hasta que llegó el día que Gatito quiso salir a cazar un ratón y la mamá los pelitos del hocico le tiró.
– ¡Ya tengo dientes y garras! -protestó Gatito.
Pero mamá y papá quisieron que estuviera acostado cerca de sus pancitas.
Gatito panza para arriba pasó los veranos y los inviernos, hasta que un día estaba tan aburrido que saltó el tapial y se encontró con una linda Gatita que bailaba en una pata.
– ¿Cómo hacés eso? -dijo Gatito.
– ¿No has aprendido a hacer equilibrio?
  No
– ¿Y a deslizarte en los tejados?
– Tampoco
 ¿A caminar sobre un cable, trepar un árbol y dormir colgado de una rama?
– Nada de eso me han enseñado.
– Oh, qué pena…Pero si es tu deseo aprender soy la dueña de Circo de los Gatos Equilibristas Equilibrados.
A Gatito se le iluminaron los ojos. Les contó miau miau a mamá y a papá que se quedaron desconcertados cuando lo vieron partir.
Todos los días mamá gata y papá gato se sentaban en el tejado y repetían esta conversación:
– ¿Por qué teniendo tapial cerquita, todo cercado
– y gatita vecina
– ratones en casa
– ovillos para jugar
– se fue con los  Equilibristas Equilibrados?
– ¡Equilibristas disparatados! -gritaba enojado papá gato.
La luna y también el sol los escuchaban maullar sobre el hijo gato que no quiso quedarse en un lugar tapiado.
– ¡Y si cae en la boca del león!
– ¡Que siempre tiene su boca abierta!
– ¡Esperando su caída!
– ¡Para glup, glup, glup, degluptirlo!
– Deglutirlo -corregía mamá gata.
– Y ni qué hablar del mago.
– Un desconocido que lo puede transformar en…
– Perro, elefante o…ratón
– ¡Oh, qué desgracia caer en esa condición…!
La Luna decidió no aparecer por las noches para no escucharlos. Cuando el  sol se enteró también se escondió, por eso los días fueron nublados y las noches muy oscuras para los padres de Gatito. Hasta que una mañana el Gato Cartero en el techo un mensaje dejó: “Mamá y papá los invito al espectáculo que voy a presentar”.
El Sol les regaló rayos dorados y salieron muy engalanados. La Luna apareció para guiarlos con su luz.
Miau, miau en primera fila se sentaron mamá y papá gatos.
El Gato Presentador anunció:
¡Con ustedes el Gato estrella
quedarán asombrados con sus destrezas!
Y Gatito fue aplaudido por las mil y una maravillas que hizo: ¡desde nadar disfrazado de pez hasta bailar un tango con Gatita subidos a un clavel!
A la salida los Gatos Periodistas quisieron entrevistar a los padres del artista:
– ¿A quién salió tan talentoso?
– Ah, por la crianza -dijo papá gato.
– Tenemos un hijo tan valiente -dijo mamá gata.
Desde entonces, los ve la luna y el sol los ve cómo cuentan las hazañas que Gatito logró gracias a ellos. Los vecinos sonríen y subidos a las chimeneas miau miau comentan:
– ¡Es verdad, el amor apretujado lo convirtió a Gatito en un equilibrista!
– ¡Y de un mal cazador de ratones se transformó en un gran artista!

viernes, 22 de marzo de 2013

Hoy: Función de títeres!!!

El Sueño de la Abeja Rita

Títeres:
Abeja Rita
Abejitas Obreras 1, 2, 3.
Flores
Sol
Abeja Reina
 


Abeja Rita – (a las abejitas obreras) ¡A levantarse! Hay que visitar a nuestras amigas las flores, hace mucho calor, es un día ideal para juntar alimento.
Abeja Obrera 1 – Sí, para cuando llegue el invierno.
 

(Las abejas vuelan de flor en flor)
 

Abeja Obrera 2 – Gracias amigas flores por sus bellos colores y por el néctar.
Abeja Obrera 3 – Sí, gracias por el néctar que nos regalan para hacer la comidita
Abeja Obrera 4 – ¡Y gracias al sol que nos ilumina con sus rayos!
Abeja Obrera 1 – Ah, pero qué cansada estoy de trabajar todo el día…Tengo ganas de dormir la siesta…
Abeja Rita – ¡A mí también me gustaría descansar…pero hay que juntar mucho alimento para cuando el frío y el viento no nos dejen ni asomar la nariz afuera!
 

(Las abejas siguen volando de flor en flor. Se hace de noche y todas se retiran. Música. Sale lentamente el sol. Todas las abejitas se reúnen, menos Rita)
 

Abeja Obrera 1 – ¡Es hora de salir!
Abeja Obrera 2 – ¿Y Rita dónde está?
Todas las abejitas – Ritaaaa, ¿dónde estás?
 

(Las abejas vuelan de un lado a otro llamando a Rita. Escuchan un ronquido y la ven dormida)
 

Abeja Obrera 3 – Rita, vamos, despertate que hay que trabajar.
Rita – zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
Abeja Obrera 1 – ¡Vamos que hay que juntar alimento!

Abeja obrera 2 – ¿Qué te pasa Rita?
 

(Rita se despereza, les dice algo al oído y se vuelve a dormir. Entra a escena la Abeja Reina)
 

Abeja Reina – ¿Qué pasa que hacen tanto ruido y no van a trabajar?
Abeja Obrera 2 – Lo que sucede es que Rita, la abeja más trabajadora, hoy no se quiere levantar.
Abeja Reina – ¿Le duele algo?
Abejitas Obreras – (A coro) ¡No!
Abeja Reina – ¿Está enojada?
Abejitas Obreras – No, no es eso.
Abeja Reina – (Enojada) Entonces, ¿qué le pasa?
Abeja Obrera 1 – (Asustada) Eh… dice que ha tenido un sueño del que no quiere despertar…
Abeja Reina – ¿Y cuál es ese sueño?
Abeja Obrera 2 – Que ella es… eh… no se vaya a ofender, pero ha soñado que es… ¡la Abeja Reina y no quiere ir a trabajar!
Abeja Reina – ¡Qué disparate! … pero un disparate que me ha encantado (se ríe a carcajadas). Les cuento un secreto, ¡yo también tengo un sueño!
Abejas Obreras – (A coro) ¿Y cuál es ese sueño?
Abeja Reina – Ah, deseo salir a pasear, andar de flor en flor y regresar muy tarde cuando se esconde el sol. ¡Hoy dejaremos a Rita dormir y yo saldré con ustedes!
 

(En un rincón Rita duerme. La Abeja Reina y las demás abejitas obreras vuelan de flor en flor)
 

Abeja Obrera 1 – Rita y la Reina han cumplido sus sueños. No se sabe qué pasará mañana, pero al menos por un día lo están pasando muy bien… Y en cualquier momento yo también soñaré.


 



jueves, 21 de marzo de 2013

Inundar de Poesía

Hoy es el día de la poesía, pero ya sabemos que no alcanza un dia para celebrar lo que amamos...



Bebé de cuidado

Lo dejé sollozar por las mañanas
los pasos
tras el sustento
el olfato
detrás de la comida
las manos
acunaron la higiene

Gritó hambriento
el bebé poema
olvidé en una góndola
la palabra que lo calma
juro que la busqué
desesperada
los vecinos
la cajera
un buen señor de barba
miraron con ojos locos
la locura de buscar una palabra
de olvidar la billetera
la bolsa
los precios
por una palabra

Me esperaba
el crepúsculo y la noche
con el bebé sin alimento
balbuceando el para qué de todo
reclamando la palabra
que resbaló
en minúsculas agujas

El bebé crece
tiene dientes
me arranca y carcome
adelgazo y sigo
corriendo por el mundo
con la languidez al aire


Hoy
ahora
decido
entregarme
exhausta
entregarme
darle la papilla
letra por letra
levantarlo
y bajarlo del cielo
jugar con él
meterlo en el barro
y acostarlo entre tules

Bebé bebé
esta noche
te meto en mi cama
instalate en mi voz
en el andar
en mi cuerpo
vamos juntos
a darnos
y dar
de tu alimento


Inundar de poesía

Nos vamos a inundar de poesía
llueve la palabra
sale de las bibliotecas
de los libros ordenados
Quiere mojarte la poesía
salpica a los formales
es la baldosa floja
esa maldita que ensucia
el traje nuevo