miércoles, 22 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
Historias que esperan niños
Si disfrutás leyendo un cuento y por eso estás acá
entonces cualquiera sea la edad que dicen que tenés
la esencia de tu niñ@ está viva
celebro eso y en este día te dejo un regalo envuelto en letras
Título:
La lechuza que, como se sabe, sus ojos grandes revelan su sabiduría les indicó el proceso para transformarse unos en otros, un secreto que sólo lo develó porque a los leones no se atrevió a ocultarles sus conocimientos, pero les hizo prometer que ninguna otra especie podía saber el secreto porque sería un verdadero inconveniente si todos cambiaban su identidad y nadie acabaría sabiendo quién es quién en este mundo.
– Deben proceder tal cual les expliqué, durante la primera Luna Nueva de primavera. Cuando amanezca los leones serán ratones y los ratones, leones.
– Una pregunta -dijo uno de los leones que no estaba muy convencido de ser ratón- ¿cómo hacemos para volver a nuestra originaria condición?
– Una pregunta muy precavida -dijo la lechuza- porque no siempre se puede volver atrás luego de tomada una decisión…pero en este caso sí. Hay una forma.
– ¿Cuál?, ¿cuál? -preguntaron ansiosos al mismo tiempo leones y ratones porque todos querían tener el beneficio del arrepentimiento.
– Cuando alguna persona o animal les pise la cola, en ese mismo instante regresarán a su originaria naturaleza.
Los leones estuvieron un momento discutiendo entre ellos y los ratones hicieron lo mismo. Finalmente todos decidieron arriesgarse y vivir la experiencia de un cambio tan singular.
Durante las primeras semanas todo fue novedad. Los ratones en su condición de leones disfrutaron enormemente estar sentados en los tronos, mirar desde arriba, ser agasajados, caminar lo más campante entre los animales de la selva sin que nadie los molestara e incluso se burlaban al ver cómo se escondían los demás cuando escuchaban sus pisadas. Si querían ir a beber agua todo el río estaba a su disposición, si deseaban tirarse al sol los otros animales se iban a la sombra y ellos solos disfrutaban el calor. Los nuevos leones decían:
– ¡Yo no pienso volver a ser ratón jamás!
– ¡Ni yo!
– ¡Yo tampoco!
En cuanto a los leones transformados en ratones, vivieron una experiencia que les resultó muy divertida, pasar entre los pies de la gente o dormir cerca de la cucha del perro sin ser vistos. Salir especialmente de noche y conocer un mundo fascinante en las cuevas, pasadizos ocultos debajo de la tierra, ver y oler de cerca los hormigueros, meterse dentro de los caños donde tenían construidas sus viviendas. Todo lo que conocieron en miniatura jamás lo hubieran podido visitar con el cuerpo de un león. Les encantaba curiosear los dedos y las piernas de las personas debajo de las mesas, pasar por entre las camas y meterse en los roperos y estar al tanto de las noticias por alimentarse con papeles de diarios.
Pero en la naturaleza un cambio produce otro y eso no lo tuvieron en cuenta cuando llevaron adelante el hechizo. Nadie supo explicar porqué las aguas del río Manso, que siempre se habían entregado a los animales y a las personas con igual amabilidad, despertaron una mañana con furia y se salieron de su recorrido para meterse entre los campos, las casas, el ganado y la selva.
– Parece que algo no le agrada a las aguas -decían los pájaros que miraban todo desde sus altos nidos.
Fue entonces cuando los ratones quisieron volver a ser leones porque sus cuevas se habían inundado, andaban flotando con el riesgo de morir y si se refugiaban en las viviendas había veneno por todos lados.
En cuanto a los falsos leones se sintieron atormentados con las continuas consultas que les hacían los animales y, como no tenían experiencia para ordenar y organizar esta situación caótica, el resto de los animales estaban desconcertados y por toda la selva se escuchaba:
– Los leones no son los de antes -decía una Urraca vieja.
– No saben ni de qué lado sopla el viento, no saben, no saben… -repetían los loros.
– Vamos a morir lentamente -cuchicheaban las tortugas.
– ¡No podemos seguir teniendo reyes que no toman ninguna medida! -comentaban los zorros.
– ¿Se dieron cuenta que están aterrorizados? -sacaba la lengua una serpiente.
La situación cada vez se ponía más intolerable, tanto para los farsantes leones como para los ratones embusteros. Entonces recordaron que para volver a su estado natural debían pisarles la cola. Y aquí empezó otro problema, los leones no encontraban quién se atreviera a semejante ofensa y los ratones hallaban muchos dispuestos a pisarlos, pero no en la cola ¡en la cabeza! Ninguno quería arriesgar pasar cerca de un zapato, una escoba o de la pata de un gato. Ante semejante encrucijada fueron a pedir a la lechuza que les diera la solución. Ella los escuchó sin pestañear y les dijo:
– Ustedes quisieron vivir esta historia, ustedes la resuelven.
Pero al verlos marcharse con las colas entre las piernas, tristes y desconsolados, tuvo cierta compasión y una idea les sugirió:
– Ah, necios, tiene patas, tienen colas y no saben usarlas. Si se miran entre ustedes la solución van a encontrarla.
No se sabe si fue un león o si fue un ratón el que primero la cola al otro pisó y así regresaron a gozar de su inicial existencia, porque una cosa es transformarse y otra olvidar la esencia.
Y el río Manso volvió a dormir en su cauce.
¿El título del cuento?
Ah, me olvidé
A ver... a ver ...
Detrás de un ratón puede haber un león
Pisame la cola y sabrás quién soy
El río es Manso si nadás el Ser
En el caos ¿un león es ratón o un ratón es león?
En el caos ¿un león es ratón o un ratón es león?
¿Y vos qué título proponés? Atrevete en este día (y mañana también) porque si hay algo que sabe un/a niñ@ es crear jugando
¡FELIZ DÍA!
domingo, 15 de julio de 2012
Bebé de Cuidado
Se acerca el Día del Amigo, subo este poema para todos aquellos que, a diario, me ayudan a mantener vivo al bebé poema (y al bebé cuento, teatro, novela...) Sola no hubiera podido con tantos bebés...
Bebé de cuidado
Lo dejé sollozar por las mañanas
los pasos
tras el sustento
el olfato
detrás de la comida
las manos
acunaron la higiene
Gritó hambriento
el bebé poema
olvidé en una góndola
la palabra que lo calma
juro que la busqué
desesperada
los vecinos
la cajera
un buen señor de barba
miraron con ojos locos
la locura de buscar una palabra
de olvidar la billetera
la bolsa
los precios
por una palabra
Me esperaba
el crepúsculo y la noche
con el bebé sin alimento
balbuceando el para qué de todo
reclamando la palabra
que resbaló
en minúsculas agujas
El bebé crece
tiene dientes
me arranca y carcome
adelgazo y sigo
corriendo por el mundo
con la languidez al aire
Hoy
ahora
decido
entregarme
exhausta
entregarme
darle la papilla
letra por letra
levantarlo
y bajarlo del cielo
jugar con él
meterlo en el barro
y acostarlo entre tules
Bebé bebé
esta noche
te meto en mi cama
instalate en mi voz
en el andar
en mi cuerpo
vamos juntos
a darnos
y dar
de tu alimento
Lo dejé sollozar por las mañanas
los pasos
tras el sustento
el olfato
detrás de la comida
las manos
acunaron la higiene
Gritó hambriento
el bebé poema
olvidé en una góndola
la palabra que lo calma
juro que la busqué
desesperada
los vecinos
la cajera
un buen señor de barba
miraron con ojos locos
la locura de buscar una palabra
de olvidar la billetera
la bolsa
los precios
por una palabra
Me esperaba
el crepúsculo y la noche
con el bebé sin alimento
balbuceando el para qué de todo
reclamando la palabra
que resbaló
en minúsculas agujas
El bebé crece
tiene dientes
me arranca y carcome
adelgazo y sigo
corriendo por el mundo
con la languidez al aire
Hoy
ahora
decido
entregarme
exhausta
entregarme
darle la papilla
letra por letra
levantarlo
y bajarlo del cielo
jugar con él
meterlo en el barro
y acostarlo entre tules
Bebé bebé
esta noche
te meto en mi cama
instalate en mi voz
en el andar
en mi cuerpo
vamos juntos
a darnos
y dar
de tu alimento
Tihada/Ana Gracia
viernes, 13 de julio de 2012
María Rosa Mística
13 DE JULIO
DÍA DE MARÍA ROSA MÍSTICA
Que sus bendiciones lleguen a todos
¡Gracias Madre!
Gracias Sandra de Mi Sala Amarilla por la imagen
martes, 10 de julio de 2012
Les presento...
El nuevo blog de Pilar y Begoña!!!
Han tenido una estupenda idea: reunir a escritores e
ilustradores para...
Han tenido una estupenda idea: reunir a escritores e
ilustradores para...
¿y si escuchan la historia contada por ellas ?
Tejiendo Cuentos y Poesías las encontrarán...
lunes, 9 de julio de 2012
FESTEJAMOS LA INDEPENDENCIA
Comienza el 9 de Julio, desde acá lo celebramos compartiendo textos que se han leído o representado en diferentes escuelas
Una de ellas tiene una radio, un proyecto muy interesante que llevan adelante los alumnos, maestros y padres de la escuela Santa Teresa de Ávila
¿Quieren escuchar el programa y dejar sus comentarios?
Los invito a visitar el blog RADIO TUVOZ
Gracias y felicitaciones a los amigos de la radio!!!
Para leer el texto AQUÍ
¡¡¡FELIZ DÍA DE LA INDEPENDENCIA !!!
Una de ellas tiene una radio, un proyecto muy interesante que llevan adelante los alumnos, maestros y padres de la escuela Santa Teresa de Ávila
¿Quieren escuchar el programa y dejar sus comentarios?
Los invito a visitar el blog RADIO TUVOZ
Gracias y felicitaciones a los amigos de la radio!!!
Para leer el texto AQUÍ
¡¡¡FELIZ DÍA DE LA INDEPENDENCIA !!!
viernes, 6 de julio de 2012
PaLaBrAs EsCoNdIdAs
Hay diferentes razones por las que a una persona lo despidan de todos los trabajos, pero por responder atentamente a lo pedido sólo a Mauro Metetieri le ha ocurrido.
Su primer trabajo fue en un vivero. Hacía pocas semanas que estaba allí, cuando escuchó al encargado -que había pasado un día muy desagradable- decirle a otro empleado:
– ¡Falta que venga uno y me tire tierra encima!
Esta es mi oportunidad de hacer méritos -pensó Metetieri- y llenó de tierra el balde más grande que encontró. Nunca entendió porqué su empleador, mientras escupía, le gritaba:
– ¡Si te veo por acá te entierro!
A los tres días entró a trabajar en una casa de ropa masculina muy paqueta, con trajes y camisas finas. El primer consejo que le dio el dueño fue: “para hacer las cosas bien acá hay que arremangarse y arremangarse”. Metetieri lo entendió y cuando lo dejaron solo se puso a hacer prolijamente su labor. Al regresar el dueño de la tienda lo primero que vio en la vidriera fue el pantalón de un traje que parecía una bermudas y la camisa una remera arrugada, dejando al descubierto los brazos y las piernas del maniquí.
– ¿Qué pasó acá Mauro Metetieri?
– ¡He estado arremangando señor, más de trescientas sesenta y seis camisas ya están listas! -dijo orgulloso Mauro.
– ¡Listo estás vos para partir! -gritaba el tendero y lloraba sobre la ropa.
– No señor, todavía falta arremangar los vaqueros y las camisetas y…
Nunca supo Metetieri porqué el dueño se descompuso, pero antes que llegara la ambulancia tuvo la precaución de arremangarle los pantalones para que estuviera presentable como a él le gustaba.
Metetieri tenía una facilidad natural para perder los trabajos, pero también para hallarlos. Abrió el diario al azar y a la semana estaba trabajando en una Santería. A los pocos días una compañera le pidió:
– Me tengo que retirar antes Mauro, ¿podés ser el último en irte?
– Sí, como no -dijo Metetieri con la amabilidad que lo caracterizaba.
– Pero no vayas a cerrar más temprano que por ahí pasa la dueña y a ella le gusta que la Santería esté abierta hasta que las velas no ardan.
– Así se hará -dijo Metetieri.
Y así lo hizo porque él era un hombre de palabra. Un bombero lo salvó, no del incendio por todas las velas que prendió, sino de los golpes que su compañera quería darle con un candelabro de bronce.
Con su experiencia laboral Mauro Metetieri entendió que en el mundo hay gente que quiere decir una cosa pero dice otra. Con el nuevo conocimiento adquirido entró a trabajar en la construcción. El capataz le ordenó:
– Echá tierra encima de aquel pozo.
– ¡Eso sí que no lo hago más! -dijo Metetieri riéndose hasta que se le trabó la mandíbula.
Consiguió trabajo en un Jardín Maternal. La maestra le pidió:
– Por favor, ayudame a arremangar la ropa de los nenes para que no se ensucien al tomar la sopa.
– ¡Eso sí que no lo hago más! -dijo riéndose hasta las lágrimas.
Después estuvo de mozo en una fiesta de cumpleaños y le indicaron:
– Andá a prender las velas de cada mesa.
– ¡Eso sí que no lo hago más! -dijo riéndose hasta que la panza le dolió.
Actualmente, mientras sigue cambiando de trabajo, Metetieri se pregunta seriamente porqué de todos lados lo despiden. Tal vez lo puedas ayudar a descubrir qué es lo que esconden las palabras que él no logra percibir.
Su primer trabajo fue en un vivero. Hacía pocas semanas que estaba allí, cuando escuchó al encargado -que había pasado un día muy desagradable- decirle a otro empleado:
– ¡Falta que venga uno y me tire tierra encima!
Esta es mi oportunidad de hacer méritos -pensó Metetieri- y llenó de tierra el balde más grande que encontró. Nunca entendió porqué su empleador, mientras escupía, le gritaba:
– ¡Si te veo por acá te entierro!
A los tres días entró a trabajar en una casa de ropa masculina muy paqueta, con trajes y camisas finas. El primer consejo que le dio el dueño fue: “para hacer las cosas bien acá hay que arremangarse y arremangarse”. Metetieri lo entendió y cuando lo dejaron solo se puso a hacer prolijamente su labor. Al regresar el dueño de la tienda lo primero que vio en la vidriera fue el pantalón de un traje que parecía una bermudas y la camisa una remera arrugada, dejando al descubierto los brazos y las piernas del maniquí.
– ¿Qué pasó acá Mauro Metetieri?
– ¡He estado arremangando señor, más de trescientas sesenta y seis camisas ya están listas! -dijo orgulloso Mauro.
– ¡Listo estás vos para partir! -gritaba el tendero y lloraba sobre la ropa.
– No señor, todavía falta arremangar los vaqueros y las camisetas y…
Nunca supo Metetieri porqué el dueño se descompuso, pero antes que llegara la ambulancia tuvo la precaución de arremangarle los pantalones para que estuviera presentable como a él le gustaba.
Metetieri tenía una facilidad natural para perder los trabajos, pero también para hallarlos. Abrió el diario al azar y a la semana estaba trabajando en una Santería. A los pocos días una compañera le pidió:
– Me tengo que retirar antes Mauro, ¿podés ser el último en irte?
– Sí, como no -dijo Metetieri con la amabilidad que lo caracterizaba.
– Pero no vayas a cerrar más temprano que por ahí pasa la dueña y a ella le gusta que la Santería esté abierta hasta que las velas no ardan.
– Así se hará -dijo Metetieri.
Y así lo hizo porque él era un hombre de palabra. Un bombero lo salvó, no del incendio por todas las velas que prendió, sino de los golpes que su compañera quería darle con un candelabro de bronce.
Con su experiencia laboral Mauro Metetieri entendió que en el mundo hay gente que quiere decir una cosa pero dice otra. Con el nuevo conocimiento adquirido entró a trabajar en la construcción. El capataz le ordenó:
– Echá tierra encima de aquel pozo.
– ¡Eso sí que no lo hago más! -dijo Metetieri riéndose hasta que se le trabó la mandíbula.
Consiguió trabajo en un Jardín Maternal. La maestra le pidió:
– Por favor, ayudame a arremangar la ropa de los nenes para que no se ensucien al tomar la sopa.
– ¡Eso sí que no lo hago más! -dijo riéndose hasta las lágrimas.
Después estuvo de mozo en una fiesta de cumpleaños y le indicaron:
– Andá a prender las velas de cada mesa.
– ¡Eso sí que no lo hago más! -dijo riéndose hasta que la panza le dolió.
Actualmente, mientras sigue cambiando de trabajo, Metetieri se pregunta seriamente porqué de todos lados lo despiden. Tal vez lo puedas ayudar a descubrir qué es lo que esconden las palabras que él no logra percibir.
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